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3 Diciembre, 2024
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¿Qué función y para quién son los museos de arte?
Publicado porEstefania Hormigo Mata
Visibilidad: Pública - Fecha de publicación - comentario en ¿Qué función y para quién son los museos de arte?
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¿Qué función y para quién son los museos de arte?
Publicado porEstefania Hormigo Mata
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Partiendo de la base de que el museo hace qué lo que sea, sea una obra de arte, podemos pensar en el…
Partiendo de la base de que el museo hace qué lo que sea, sea una obra de arte, podemos pensar en el papel fundamental de las instituciones y los museos, en darle un sentido a lo qué es el arte, para qué sirve y sus funciones, podemos pensar…
Partiendo de la base de que el museo hace qué lo que sea, sea una obra de arte, podemos…
Partiendo de la base de que el museo hace qué lo que sea, sea una obra de arte, podemos pensar en el papel fundamental de las instituciones y los museos, en darle un sentido a lo qué es el arte, para qué sirve y sus funciones, podemos pensar por lo tanto que la propia función del museo es la de darle función al arte y a todos sus agentes implicados.
Cualquier obra de arte por apolítica u objetiva que parezca, está determinada por un contexto específico, una cultura y también una ideología, como podemos leer en el texto de Victor Alvarado «De la presociología a la sociología del arte», pudiendo entender por lo tanto las obras de arte como ideología en imágenes, y en esto, el papel del museo, como cuenta qué tipo de historia es fundamental.
En este mismo texto y en referencia al trabajo de Water Benjamin se entiende que el arte y la cultura son un medio de emancipación frente a la alineación, pero también expresan justo esa alienación, contribuyendo a la perpetuación de la misma, y aquí está una de las clave de las funciones de los museos, la de ser un aparato del poder, de la propaganda y el control social, sin obviar su función lúdica y educacional, pero teniendo en cuenta, que no podemos olvidarnos de nuestro pensamiento crítico ante la mirada dominante, que suele ser masculina, blanca, heteresexual y occidental. También habla de la la triada “producción, distribución y consumo” donde están los mecanismos sociales externos o internos al fenómeno artístico; y que como ya hemos visto van más allá del propio artista. Es en este punto donde los especialistas, el reconocimiento institucional y el mercado, influyen tanto en la producción como en la apreciación del objeto que puede ser considerado como “obra de arte”. Entendiendo esta como un producto social, siendo un elemento “constitutivo y activo dentro de la sociedad” como escribe Furió en su texto «Capítulo primero. Objetivos, límites, y problemas de la sociología del arte».
Del arte no tenemos que olvidar, dentro de su propio campo, la creación de modelos, y por lo tanto la repercusión que han tenido ciertas obras o estilos. Las relaciones entre el arte y la sociedad son dinámicas, complejas y variables histórica y socialmente, aunque como hemos podido leer la arquitectura y el urbanismo afectan a mucha más gente que la pintura que hay en los Museos, podemos pensar en cómo puede Influir la arquitectura monumental del museo más que las propias obras de arte que contiene.

Por otro lado, no siempre el museo refleja la vanguardia de una época, conocemos los mitos e historias de artistas que fueron rechazados en vida, y glorificados póstumamente, con su obra ahora en los los museos más importantes, como es el caso de Manet o de Van Ghogh.

Hay que tener en cuenta que la obra es la misma, lo que ha cambiado es la apreciación de su calidad, es decir, los juicios de valor. Y no solo eso si no que añadiría, que las modas, el gusto y también ciertos intereses económicos, hacen que el valor del arte, y lo que se pueda considerar como tal fluctúe según una serie de actores y agentes implicados, y es lo que se expone o no en el museo, y quién lo decide, lo que hace de mediador entre ellos.
En el texto “el museo como ritual” de Carol Duncan, vemos como la monumentalidad del museo , hace de este un escenario ritual, el propio diseño evoca a los antiguos monumentos ceremoniales tales como palacios y templos, ya que los museos se diseñaron deliberadamente conservando su misma estética, manteniendo las creencias en el culto. Y es que “Controlar un museo significa precisamente controlar la representación de una comunidad, sus valores más elevados y sus verdades”, esto es que ayuda a la preservación de la cultura y de la identidad (social, sexual, racial, etc.). Confirmando plenamente el ritual del museo. Como podemos leer, lo que vemos y lo que no vemos en un museo – y de qué modo y bajo qué autoridad lo vemos o dejamos de hacerlo – está íntimamente relacionado con quiénes constituyen la comunidad y definen su identidad.
Los museos ofrecen una serie de escenarios rituales bien desarrollados, la mayoría en forma de narraciones histórico-artísticas que se desarrollan en una secuencia de espacios, lo que tenemos que tener en cuenta es que estas narraciones son totalmente subjetivas, y el visitante inventa consciente o inconscientemente sus propios programas.
En el texto de Manuel Borja Villel “El museo interpelado”, nos damos cuenta de que la diferencia entre producción/reproducción escasa, y por eso se puede considerar el museo como un escenario privilegiado. El museo se articula en función de un discurso que implica, unas narraciones, pero como hemos dicho antes, también unos públicos que hacen suyas dichas narraciones.
Por suerte se están produciendo cambios en el museo, el museo contaba una historia lineal y evolucionista, con una narración por lo tanto excluyente. Podemos pensar en la idea del cubo blanco del museo moderno, y como esta hace que el espectador sea poco significativo. Y es que la idea de museo como un receptáculo neutro es algo utópico, por que el museo se integra en una estructura de poder. Tratando de imponer un orden establecido, eliminando cualquier posibilidad de alteridad. Para Borja Villel, La mundialización de los museos de finales del siglo XX es, una continuación de los colonialismos del XIX.
Por otro lado el arte de Vanguardia y artistas como Magritte o Duchamp, nos hicieron ver el significado de una obra de arte viene determinado por el propio discurso en el cual se inscribe, y una de las más importantes funciones del museo es hacer que los objetos allí albergados sean arte.

El museo también contribuye a imponer el orden establecido, eliminando cualquier posibilidad de alteridad, respondiendo a una estructura de poder determinada. Es paradójico como podemos leer en el texto que cuanto más acceso a la cultura hay, más estamos ante una auténtica estética del silencio. La cultura en sus palabras, «Es un producto más para ser consumido».
También podemos pensar en el expolio de obras de arte que se ha hecho históricamente por parte de muchas naciones como trofeos de conquista, como en el caso de Napoleón y el Louvre, dejando claro cúal es la historía de los vencidos. Los fondos de las galerías nacionales se han conformado a menudo como si fuesen botines de guerra.
Y es que hay muchos intereses detrás de la creación de un museo, que van más allá del propio gusto estético, preferencias artísticas o amor al arte. Podemos pensar por ejemplo en la creación del Macba, que fue un complejo entramado relacionado con la expo del 92,y la idea de apertura y modernidad que quería representar Barcelona en la época. Más allá de los intereses por la cultura o la difusión del arte moderno, el objetivo de la generalitat y el ayuntamiento era ponerse al nivel de otras capitales europeas y mundiales. Esto es que sí Nueva York contaba con un museo de arte moderno, le pese a quien le pese, Barcelona tendría que tener otro. Y hubo numerosos agentes implicados en esta decisión ajenos al mundo del arte, o más bien a los que el arte contemporáneo no les interesaba absolutamente nada.
También podemos pensar en los modelos de gentrificación que producen este tipo de megamuseos, o museos franquicia, como pasó en el macba con el barrio del Raval, el Guggenheim y Bilbao o está pasando en Málaga.

Y es que siguiendo la estela de Barcelona, el caso de Málaga es bastante paradójico ya que la «Ciudad de los museos», expulsa a sus habitantes, es curioso que además en una ciudad como esta el Centro de arte contemporáneo, haya sido cerrado por parte del ayuntamiento sin ninguna otra alternativa. Y es que como podemos leer en los casos de sociología del arte sobre «Políticas culturales y ciudades: Málaga y sus museos» El modelo turístico que la ciudad proporciona hace que todos estos museos estén pensados para el turista, y la gente local poco tenga o pueda hacer en ellos.
Como conclusión el museo o centro de arte contemporáneo ha sido absorbido como casi todo por el capitalismo, pidiendo ser una experiencia más de consumo y entretenimiento, lo que hace que cada vez sea más difícil disfrutar de él de una manera auténtica, pero por otro lado podemos pensar en el hecho de disfrutar de una obra de arte por disfrutar o pensar el museo como punto de encuentro en el que se pueden generar nuevas realidades y repensar alternativas, por difícil que parezca, quizá sean los márgenes del museo donde se puedan generar este tipo de encuentros.
Bibliografía:
Duncan, Carol (2007) El museo como ritual. Rituales de civilización. Murcia: Nausícaä (21-42).
Borja-Villel, Manuel (2009) El museo interpelado» En Manuel Borja-Villel, Kaira M.Cabañas y Jorge Ribalta, Objetos relacionales. Colección Macba 2002-2007.
Barcelona: MACBA (19-39).
SUB (Sociedad U de Barcelona) (2013) MACBA. La derecha, la izquierda y los ricos (Vídeo).
Casos de consulta en el site Casos de sociología del arte:
Ribeiro dos Santos, Renata (2021), Políticas culturales y ciudades: Málaga y sus museos.
Ribeiro dos Santos, Renata (2021), La bestia y el soberano ¿Se puede censurar el arte?
Web:
HA! (2024)Almuerzo en la hierba, Por temática y técnica esta obra se ganó un puesto en el salón de los rechazados.
https://historia-arte.com/obras/almuerzo-en-la-hierba
HA! (2024) La traición de las imágenes, ¿Es o no es esto una pipa? Magritte nos obliga a ejercitar un poco la cabeza.
https://historia-arte.com/obras/la-traicion-de-las-imagenes
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